Salvador Garmendia

agosto 18, 2009

Narrador, periodista, guionista de radio y televisión y diplomático. Hijo de una típica familia provinciana de modestos recursos. Enfermo de tuberculosis en la adolescencia tuvo que guardar cama durante tres años en los que gracias a la influencia de su hermano Hermann, conocido escritor, absorbió a los clásicos y todo tipo de literatura quedando en condiciones de no necesitar la escolaridad interrumpida para dedicarse en la primera juventud a diversos oficios, entre otros el de locutor radial. En l948 se trasladó a Caracas y conoció todas las estrecheces y dificultades de los residentes de Catia y de los habitantes de una institución de la época como lo fueron las pensiones de provincianos llegados a la capital. Pronto se relacionó con el medio radial, que se encontraba en su apogeo, todavía no desplazado por la televisión. Una de sus actividades, además de la locución y animación de programas matutinos, fue la de realizar adaptaciones de escritores como Dostoievski y, en la época de oro del radioteatro latinoamericano, escribió guiones de radionovelas, género de gran sintonía, popularidad e influencia también en Venezuela. Este trabajo no menoscabó sus preocupaciones literarias y a mediados de los años 50, en plena época de la dictadura perejimenista, entabló contacto con intelectuales y artistas coetáneos pero procedentes de los medios universitarios con quienes practicó la bohemia y la crítica de las limitaciones literarias venezolanas que la generación de los 60 consideraba parroquial, estancada y ajena a la dirección contemporánea de las artes. Esas críticas se perfilaron mucho más claramente a la caída del gobierno militar, lo que llevó a estos artistas a fundar “Sardio”, entendido como grupo literario, revista y modesta editorial. Bajo su sello se editó en l959 Los pequeños seres,

lospequenos-seres

novela con la que Garmendia inicia no sólo su propia obra sino una época característica de la cultura venezolana en todos los órdenes artísticos: una nueva estética, nuevos valores, técnicas e influencias conceptuales. Ese breve libro causó gran conmoción en el ambiente, dio origen a extensas polémicas y sirvió de combustible a la completa revisión que pretendía imponer esa cultura joven. Uno de los aspectos más claros de la polémica era que la novela evidenciaba que el famoso ciclo narrativo y realista de Rómulo Gallegos había llegado a su fin. Además, mejor que sus antecesores, convertía la ciudad en protagonista de la obra, en el momento en que era sociológicamente claro que el país comenzaba a ser definitivamente urbano. Garmendia dedicaría sus próximos trabajos a explorar de manera implacable los vericuetos físicos y mentales de la ciudad y de sus habitantes alienados y atormentados. Durante esta época de subversión política y de vanguardia artística participó en experiencias radicales como las del grupo El Techo de la Ballena. En l968 remató su exploración narrativa con una novela cumbre como La mala vida,

img-1

concebida casi cinematográficamente, en la que la exposición de la imposible anécdota se cruza con la reflexión acerca del tipo de narración que se realiza. El autor continuaría este ciclo urbano hasta el año l973 cuando rompe con el género novela y comienza a acumular y expandir un incontrolable número de cuentos, relatos y textos breves de distinta índole que ya había adelantado, por ejemplo, en un volumen como Doble fondo (l966) o Los escondites (l972). El final de los años 60 y el comienzo de la década siguiente, que es la época del boom de la literatura latinoamericana, hace que la crítica y los lectores del continente se fijen en Garmendia. El autor hace su pasantía por la catalana ciudad de Barcelona (España). La distancia le permite explorar otros filones no urbanos de su obra, ciertas incidencias de lo fantástico y fantasmal hasta que redescubre el mundo de la infancia y revalora la vieja provincia en Memorias de Altagracia (l975)

136737

obra que marca un nuevo corte en su trayectoria y lo coloca definitivamente en la lista de autores hispanoamericanos decisivos. De ahí en adelante se sigue a lo largo de los años 80 y 90 un conjunto de libros de cuentos entre los que destacan, por ejemplo, El capitán Kid ( 1988)

na-40004916

o El único lugar posible (1981). Su cuentística, que sustituye a la novelística, no se sujeta a una sola temática o registro, combina diversas tendencias, va de lo realista y naturalista a la estampa, el texto fantástico o puramente imaginativo, al trabajo que por su estructura se acerca más a la naturaleza de la poesía que a la de la narrativa. Simultáneamente a su obra de ficción y otra vez sin menoscabo, Garmendia trabaja durante varias décadas en la televisión, desempeñándose como guionista de las famosas y discutidas telenovelas. A mediados de los años 70 participa con otros escritores en el cambio de patrones de este género originando la llamada “telenovela cultural”, de corta duración. Asimismo realiza guiones para el cine venezolano e incluso escribe guiones de documentales históricos como los dedicados a Isaías Medina Angarita o a Caracas. También y como una constante desde los años 70, adelanta en la prensa un sistemático trabajo de cronista de lo actual y cotidiano, mezclando el humor, el ingenio y la capacidad de especulación. Si su obra o el enfoque que daba a las cosas sufrió alguna modificación a lo largo de cuarenta años de escritura, tal vez sea una inclinación final hacia elementos costumbristas que en la época de su juventud estaban casi prohibido por su generación. O.R.O.

Nació en Barquisimeto el 10 de octubre de 1928 y murió en Caracas el 13 de mayo de 2001.

Bibliografía

septiembre 21, 2008

BIBLIOGRAFÍA: Directa: Crónicas sádicas. Caracas: Fuentes-Pomaire,1990; Cuentos cómicos. Caracas: Monte Avila, 1991; Difuntos, extraños y volátiles. Caracas: Monte Avila,1983; El capitán Kid. Caracas: Grijalbo, 1988; La casa del tiempo. Madrid: Editorial La Montaña Mágica,1986; La media espada de Amadís. Bogotá: Norma, l998; La mala vida. Caracas: Monte Avila,1982; Los pequeños seres. Memorias de Altagracia y otros relatos. Prólogo, bibliografía y cronología: Oscar Rodríguez Ortiz. Caracas: Biblioteca Ayacucho,1989.

—Indirecta: ARAUJO, ORLANDO. Las malas vidas de Salvador Garmendia. Narrativa venezolana contemporánea. Caracas: Tiempo Nuevo, 1972; BILBAO, ALICIA. Salvador Garmendia. Caracas: Universidad Simón Bolívar, 1990; LLEVOT, AMAYA. Conversación formal con un escritor informal. Caracas: UCV, Facultad de Humanidades y Educación,1978; RAMA ANGEL. Salvador Garmendia y la narrativa informalista. Caracas: UCV, Ediciones de la Biblioteca,1975; RODRIGUEZ MONEGAL, EMIR. Salvador Garmendia: la visión y el estilo de un novelista. Narradores de esta América. Buenos Aires: Alfa Argentina,1974; RODRIGUEZ ORTIZ, OSCAR. Seis proposiciones en torno a Salvador Garmendia. Caracas: Síntesis Dos mil, l976.

HEMEROGRAFIA: LISCANO, JUAN. En el umbral de la nueva narrativas.En: Papel Literario de El Nacional, Caracas 10 de septiembre l959; LOPEZ ORTEGA, ANTONIO. En busca del centro móvil. EN: Papel Literario de El Nacional, Caracas 19 de mayo 2001; PEREZ PERDOMO, FRANCISCO. La escritura desmesurada de Salvador Garmendia. EN: Imagen. Caracas Nº 4l, enero 1969; SOCORRO, MILAGROS. Yo tengo remedio.EN: Verbigracia, El Universal, Caracas 19 de mayo 2001.

ICONOGRAFÍA: El Nacional, Caracas, mayo 14, 2001. El papel literario de El Nacional, Caracas, mayo 26, 2001.

Diccionario Multimedia de la Historia de Venezuela. Fundación Empresas Polar

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.